Las farmacias de París no aparecen en las típicas guías de viajes pero, sin menospreciar al Louvre, a la Torre Eiffel o al Arco del Triunfo, merecen una visita tanto como cualquier otro monumento de la capital francesa. Bromas a parte y aunque pueda sonar como una recomendación un tanto extraña —en España asociamos la farmacia a una solución puntual para, por ejemplo, un resfriado o un dolor de cabeza—, en Francia, las boticas son destinos de peregrinación para gurús de belleza, editoras, maquilladores y turistas que llegan con neceseres deliberadamente vacíos para dejar espacio a aquellos souvenirs que solo se pueden encontrar entre esas cuatro blanquísimas paredes.
Porque lo cierto es que las farmacias parisinas juegan en otra liga, y pude comprobarlo en primera persona la semana pasada, durante un viaje express a la capital gala. A menos de 50 metros de mi hotel me topé con una de esas mecas del cuidado facial y, para sorpresa de nadie, no pude resistirme a entrar. Allí, entre un agua micelar que parecía tener club de fans (hablo de Bioderma Sensibio H2O y de los muchos turistas que se acumulaban en frente de su stand) y un pasillo dedicado en exclusiva a los antioxidantes, encontré la famosísima crema con retinol A313 de Pharma Developpement, la pomada con derivados de vitamina A que recoge el legado del antiguo Avibon, un favorito histórico de dermatólogos, modelos y hasta de Gwyneth Paltrow para mantener la piel firme y luminosa.
Pero A313 no es un retinol al uso, y no lo digo (o, al menos, no solo) porque sea uno de los productos de cabecera de celebridades como Sienna Miller o Alexa Chung; lo afirmo porque se trata de una mezcla de formas de vitamina A estabilizadas con una enorme reputación en el país vecino a la hora de alisar la textura, reducir líneas de expresión, unificar el tono y, en algunos casos, también mejorar casos de acné, todo gracias al retinyl palmitate, un éster de vitamina A que mejora la calidad de la piel con el uso continuado.
Además, su textura densa tipo vaselina actúa como oclusivo, sellando la hidratación mientras libera la vitamina A. Y aunque lo cierto es que su concentración de retinol puro es baja (menos del 0.2%), sus resultados son progresivos, pero constantes. Y, lo que la hace aún más especial: consigue conjugar la acción del retinol —estimulador del colágeno y la renovación celular— con una textura tipo bálsamo que, según usuarios, el farmacéutico que me atendió y yo misma, permite una aplicación más cómoda en pieles sensibles.
Quién me iba a decir que el secreto del je ne sais quoi francés se escondía tras la cruz verde de neón de una farmacia parisina.
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